Los resultados
demuestran que tales personas tienen mayor capacidad para sostener su atención
en un objeto elegido y que además poseen ciertas habilidades cognitivas y
emocionales mucho más desarrolladas que una persona promedio.
En algunas
investigaciones los participantes se sometieron a entrenamientos intensivos y
en un contexto de retiro, mientras que otras intervenciones fueron más breves y
la práctica se incorporó a las actividades cotidianas de las personas.

Los
resultados han demostrado consistentemente que la atención es una habilidad que
se puede desarrollar con métodos contemplativos, y tanto las áreas específicas
del cerebro que se fortalecen como la efectividad del entrenamiento están
relacionadas con el tiempo que los individuos los practican.El entrenamiento
mental aumenta la capacidad de discriminación, la concentración y fortalece la
red de atención ejecutiva,lo cual también favorece los procesos de regulación
emocional y disminuye el deterioro cognitivo natural del envejecimiento.
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